El pueblo palestino de nuevo ha sido protagonista en FiSahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental), cuya XIX edición celebrada en el campamento de refugiadxs de Ausserd reivindica el derecho internacional al retorno de los pueblos indígenas con el lema Caminando a nuestra tierra: La esperanza radical del retorno. La película Todo lo que fuimos, de la directora Cherien Dabis, se ha alzado con el Primer Premio, la Camella Blanca (símbolo de paz en la cultura saharaui). Producido por Javier Bardem y Mark Ruffalo, este drama histórico narra la vida de una familia palestina a lo largo de tres generaciones, acercando con crudeza la vida de quienes el estado de Israel trata de deshumanizar y exterminar.
El jurado, compuesto por el equipo de la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh (fundada por FiSahara en 2011 en el campamento de Bojador), ha destacado que “la fuerza del film reside en su sencillez y su honestidad al transmitir la experiencia humana sin exageraciones, haciendo que la causa se perciba a través de los detalles cotidianos de la vida y no mediante consignas”, subrayando “el equilibrio entre profundidad artística y dimensión humana”.
En una emotiva ceremonia de clausura, la actriz Patricia López Arnaiz ha entregado el premio al director y artista multidisciplinar palestino Rami Abbas en nombre de Dabis. En ese punto, el público asistente se ha visto sorprendido al ver en directo en la Pantalla del Desierto, donde disfrutaron la película, la conexión en directo desde París con Javier Bardem. El actor español ha agradecido el premio del jurado a la cinta, que reivindica la lucha palestina, al tiempo que ha aplaudido la labor de FiSahara porque “es una manera de recordar a nuestros vergonzosos gobernantes, incluido Pedro Sánchez que en 2022 volvió a abandonar al pueblo saharaui a manos del sátrapa de Marruecos, que siempre estaremos a vuestro lado exigiéndoles su responsabilidad”.

El segundo premio ha recaído en el cortometraje Mariem, de Javier Corcuera, que muestra la última entrevista ofrecida por la emblemática cantante saharaui Mariem Hassan, fallecida en 2015, entremezclando elementos de animación. “Es una obra humana y sincera que se acerca más al alma del personaje que a la simple narración de su biografía”, indica el jurado, enfatizando cómo “la cámara se mantiene próxima a los detalles, transmitiendo una sensación íntima tanto del sufrimiento de Mariem como de su fortaleza”. El propio Corcuera y su ayudante de dirección, Ahmed Mohamed Fadel, han recibido el galardón de manos de la actriz Fariba Sheikhan.
Por su parte, la cinta mauritana La recompensa, del realizador Aicha Chej Blal, se ha hecho con el tercer premio, entregado por el actor Críspulo Cabezas a su productor Mohamed Aziz. En opinión del jurado, este drama “se apoya en una narración serena y directa, que deja al lenguaje visual el espacio principal de expresión, donde la fotografía se presenta rica en matices estéticos, reflejando el espíritu del lugar y reforzando la sensación de extrañeza y nostalgia”.
En esta edición, el Premio Eduardo Galeano de Cine y Derechos Humanos ha recaído en la película La canción sami de supervivencia, de la directora Iara Lee, que narra cómo el pueblo sami es a día de hoy víctima de las prácticas colonialistas en plena Europa.
Asimismo, el actor Guillermo Toledo ha sido el encargado de entregar los premios a Le Frif, el espacio de jaimas tradicionales saharauis en las que las distintas wilayas (campamentos) y dairas (distritos) de Ausserd compiten en diferentes categorías de tradición y cultura saharauis.
El cierre a esta gala de clausura ha corrido a cargo del violinista Ara Malikian y el pianista Iván ‘Melon’ Lewis, cuyo concierto ha puesto el broche de oro a una edición con más de un millar de personas llegadas de una veintena de países y campamentos de población refugiada que han disfrutado de más de 25 películas y múltiples actividades paralelas. La directora ejecutiva de FiSahara, María Carrión, ha afirmado que “FiSahara caminará con el pueblo y la república saharaui hasta retornar a un Sáhara libre para encontrarnos allí con nuestros hermanos y hermanas que nos esperan al otro lado”.

El relato en primera persona de los crímenes de Marruecos y sus cómplices
Con la entrega de premios concluye una semana intensa en la que público general, activistas y periodistas llegados de todo el mundo se han acercado a la realidad saharaui. Durante esta edición, activistas procedentes de los Territorios Ocupados, que también subieron al escenario en la clausura, han relatado la sistemática violación de derechos humanos por parte de las fuerzas opresoras marroquíes. El abogado saharaui Mohamed Hali, Premio Front Line Defenders 2025, explicó “cómo la represión va más allá de las cárceles, donde malviven más de una treintena de presos políticos; nos someten a estricta vigilancia en nuestras casas”.
Sidi Mohamed Dadach, conocido como el Mandela saharaui, destacó el estrangulamiento económico al que Marruecos somete a los activistas y defensores de derechos humanos saharauis, “con la complicidad y apoyo de España, Francia y Estados Unidos”. En esta misma línea, durante su comparecencia, el primer ministro de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática), Bucharaya Hamudi, afeó que “los derechos democráticos que nos enseñan en las universidades europeas solo los aplican allí, no valen para el pueblo saharaui”.
Por su parte, el activista Lahcen Dalil, de la Asociación para el Monitoreo de Recursos y la Protección del Medio Ambiente en el Sáhara Occidental (AREN), denunció cómo a pesar de la sentencia del Tribunal de Justicia de Europa que lo prohíbe expresamente, empresas como Mercadona o Siemens Gamesa siguen contribuyendo al expolio del Sáhara Occidental, sumándose a otras como DHL, Airbnb o Solena que también operan en Territorios Ocupados.