La 19ª edición de FiSahara volvió a mirar a la causa palestina para otorgar el premio de la Camella Blanca. Exponemos hoy aquí el resultado de las deliberaciones de un jurado compuesto íntegramente por el equipo de la Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh.

PRIMER PREMIO
Todo lo que fuimos

La película Todo lo que fuimos es una obra cinematográfica poderosa y profundamente humana que aborda la cuestión palestina desde una perspectiva emocional y realista, lejos del discurso directo. Se apoya más en la memoria y el silencio que en la narración tradicional. Destaca por una cuidada estética visual y una cámara cercana a los personajes, que refleja tanto el dolor como la esperanza al mismo tiempo, con una iluminación realista que intensifica la experiencia.

La fuerza del film reside en su sencillez y su honestidad al transmitir la experiencia humana sin exageraciones, haciendo que la causa se perciba a través de los detalles cotidianos de la vida y no mediante consignas. Por este equilibrio entre profundidad artísticas y dimensión humana fue clasificada en el primer lugar del festival, ya que logró transformar el sufrimiento en un lenguaje cinematográfico universal y conmovedor.

SEGUNDO PREMIO
Mariem

La película Mariem es una obra humana y sincera que se acerca más al alma del personaje que a la simple narración de su biografía. Opta por un lenguaje visual sereno y expresivo, donde la cámara se mantiene próxima a los detalles, transmitiendo una sensación íntima tanto del sufrimiento de Mariem como de su fortaleza.

La narración se mantiene equilibrada, combinando arte y enfermedad sin caer en el exceso, lo que aporta un impacto profundo y alejado de cualquier artificio.

En cuanto a su segundo lugar, puede entenderse dentro de un contexto de competencia artística, ya que la película se muestra más fiel a un estilo clásico, elegante y emotivo, pero menos atrevida en términos de experimentación o de ruptura de las formas cinematográficas. Así, permanece como una obra potente y conmovedora, aunque sin arriesgar lo suficiente como para alcanzar el primer puesto.

TERCER PREMIO
La recompensa

La película La recompensa bebe de la profundidad de la cultura mauritana para ofrecer una historia humana en apariencia sencilla, pero cargada de significados. Se apoya en una narración serena y directa, que deja al lenguaje visual el espacio principal de expresión, donde la fotografía se presenta rica en matices estéticos, reflejando el espíritu del lugar y reforzando la sensación de extrañeza y nostalgia.

El film logra ser preciso en su discurso, sin excesos ni complicaciones, transmitiendo su idea con claridad y honestidad. Sin embargo, a pesar de su coherencia visual y su sinceridad humana, la obra permanece más cercana a una simplicidad narrativa, sin una mayor profundización en la construcción dramática ni una audacia artística marcada. Esto explica su ubicación en el tercer puesto dentro de una competencia que buscaba dimensiones más complejas y arriesgadas.

PREMIO DERECHOS HUMANOS EDUARDO GALEANO
La canción Sami de supervivencia

La película ofrece una experiencia profundamente humana que transforma el sufrimiento de un pueblo en una sensación viva que el espectador logra sentir. Utiliza un lenguaje visual sencillo y un ritmo pausado, donde el silencio y los pequeños detalles transmiten el peso de la espera y la memoria. La cámara, cercana a los personajes, crea una conexión sincera sin caer en la exageración emocional.

Su verdadero valor está en convertir una experiencia particular en una cuestión universal, planteando preguntas sobre identidad y pertenencia. Por eso, merece ser considerada una obra humana: no solo se ve, se siente.